Modelos a seguir. Mirarse en el espejo de otros

Autor: José Luis Martínez V.

Publicado el 22 abril, 2020

Hay términos y conceptos que, a base de ser utilizados una y otra vez en contextos limitados, han quedado encapsulados de tal manera que cuando los escuchamos evocan en nosotros planteamientos y visiones sesgadas.

Uno de estos términos, al que se está recurriendo masivamente en este momento, es el de formación. Cuando lo leemos y/o escuchamos, automáticamente pensamos en que estaría bien poder adquirir conocimientos y competencias en aquellas disciplinas que no dominamos. También pensamos en afianzar conocimientos que no están suficientemente asentados e, incluso, sondeamos nuevas opciones que escapan a aquello que solemos hacer con el objetivo de aumentar nuestra seguridad personal y profesional.

Y está muy bien, es una filosofía muy recomendable y lógica. Más aún, debería ser una premisa en nuestras vidas y más en un momento de desarrollo tecnológico y de acceso a la información  como el que venimos viviendo desde hace décadas.

Pero, y aquí viene el primer “pero”, esto no es suficiente y debemos dar unos cuantos pasos más con la mente puesta en ahondar en la búsqueda de nuevas vías para abrir las alternativas de nuestro negocio y/o trabajo. Vamos a reinventarnos durante un tiempo.

Y siguiendo la línea abierta en el artículo anterior, permítanme poner un ejemplo para clarificar lo que pretendo decir.

REINVENTARSE ES POSIBLE Y NO ES CUESTIÓN DE TAMAÑO

En España, una vez se empezaron a ver las necesidades para atajar los problemas de contagio de la enfermedad, varias empresas tomaron la iniciativa y pusieron toda su infraestructura al servicio de la fabricación de productos necesarios y urgentes. Es el caso de las mascarillas y de empresas tan grandes como Inditex.

De igual forma otras empresas cuyo sector está mucho más alejado del textil, reestructuraron temporalmente su línea de producción para dar respuesta a la demanda. Sirva de ejemplo el de un fabricante de filtros para automóviles que acabaría construyendo respiradores para hospitales.

Como vemos son dos ejemplos de empresas que supieron adaptarse a las circunstancias del momento y ponerse en la línea de desarrollo y producción de lo que era más urgente generar.

¿Y qué tiene esto que ver con el concepto formación? Pues que para dar un paso como este es necesario tener un profundo conocimiento de lo que representa la empresa, lo que es capaz de afrontar saliendo para ello de su zona de confort, de su “saber hacer”. Y para poder acometer esta función es vital formarse en lo significa la empresa, el sector en el que está, las posibles alternativas si se escora hacia otros sectores, las posibilidades que se tendría de llevar a cabo este cambio aunque sea en situaciones excepcionales. Toca mirar dentro, conocer que tenemos en casa y cómo podemos darle un uso diferente.

Habrá quien diga, no sin razón, que esto pueden llevarlo a cabo empresas grandes, con potencial y dinero. Y es una verdad a medias ya que, tal como ha demostrado esta crisis con casos como la impresión en 3D, si se quiere, el tamaño no importa.

Es el concepto de reinventarse el que tiene que adquirir un nuevo valor y amplitud pero no surgiendo de la nada, sino estando presente en los planes de contingencia de cualquier compañía. Se necesita formación sobre la propia empresa y es tan necesario como la formación para la propia empresa.

¿HAY MODELOS A SEGUIR? MIRARSE EN EL ESPEJO DE OTROS

Dentro de los grupos sectoriales más castigados por esta crisis, los establecimientos de atención al público como centros comerciales, son los que más han sufrido el envite de las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos. Si analizamos cómo fueron concebidos estos espacios y su funcionalidad vemos que es un modelo que ha evolucionado a un ritmo muy diferente a como lo hacía la sociedad y la tecnología. Son, por así decirlo, reflejo de la tendencia del mundo empresarial de oponerse a la digitalización, considerando como gasto algo que es mucho más que una inversión.

Si vemos un poco más hacia un futuro muy cercano, a nadie se le escapa que estos espacios son los que más tarde se abrirán por un simple factor que choca directamente con las medidas para evitar la propagación de la pandemia: la aglomeración. Y es aquí dónde surge esa necesidad imperiosa de formación sobre lo que es la empresa y reinventarse porque ya no es suficiente con mirar hacia lo que es el negocio y cómo fue concebido. Es necesario evolucionar.

¿Cuáles son los primeros “mensajes” que deben transmitir para genera tranquilidad? ¿Qué medidas deben tomar para apoyar esos mensajes? ¿Qué labor deben desarrollar para mantenerse como puntos de encuentro, de ocio, diversión y atender la necesidad de adquirir bienes? Preguntas que tienen respuestas pero que conllevan un cambio de mentalidad.

Mensajes que el cliente puede captar nada más llegar y que aporten una sensación de seguridad: suministro de elementos como guantes y mascarillas, personal de limpieza y control con mayor actividad y presencia, indicaciones sobre el aforo en tiempo real, distancias, calidad del aire, equipamiento de filtrado del mismo, entradas y salidas acondicionadas…

Medidas dónde la tecnología es nuestra aliada como la creación de una app de control (eHealth) que el cliente puede bajar desde la web del centro comercial antes incluso de desplazarse. Escaparates virtuales y sistemas personalizados que ayuden a no superar afluencias dentro de las tiendas. Análisis en tiempo real de datos sobre trazabilidad de las personas que están en una zona determinada en un momento determinado para evitar superar las distancias de seguridad.

Se habla mucho de la omnicanalidad pero no se entiende, en muchos casos, que implica el desarrollo de un entorno dónde, por ejemplo, la seguridad de estar frente a una pantalla se transmita a la seguridad física y más en momentos como los actuales que, no olvidemos, se replicarán muchas más veces ya que el coronavirus no es algo aislado. Allí dónde por la actividad empresarial, como en este caso, se necesita de afluencias y masificaciones en ciertas épocas del año, debemos utilizar las herramientas que sean necesarias para anticipar posibles contingencias. Big Data e Inteligencia Artificial para operar con la masiva cantidad de datos que los propios clientes nos facilitan en sus visitas a nuestras instalaciones. Blockchain para que esos mismos datos estén siempre bajo el control del cliente que debe ser quién decida cómo, cuándo y de qué manera nos los facilita. Preservar la confidencialidad, integridad y privacidad aportará una mayor sensación de seguridad a este conjunto de medidas.

¿Cómo obtener las inversiones que necesitamos para aportar estas soluciones vitales para la subsistencia de un negocio de este tipo?

Aquí es dónde volvemos con la formación y lo que antes indicábamos con salir de la zona de confort.

LAS VIEJAS IDEAS NO TIENEN CABIDA. EL PARADIGMA DEL COMERCIO CAMBIA.

Más allá de la catástrofe sanitaria, no podemos obviar que nos enfrentamos a la mayor crisis económica desde la II Guerra Mundial y el impacto que esto va a tener es desconocido pero no así lo que va a suponer: pérdida de empleo, recesión, bajada de precios, caída de beneficios, índices de consumo en niveles mínimos…el escenario es dantesco y ello exige medidas que no se han contemplado hasta ahora o bien han estado ahí pero nunca se han visto como algo relevante.

La manera de ofertar un producto y/o servicio, tal como estaba siendo aplicado hasta ahora, no parece que tenga mucho recorrido, al fin y al cabo las inversiones serán lo primero que se paralice para la subsistencia de cualquier compañía pero no es menos cierto que para su funcionamiento se necesitan de esos mismos productos y/o servicios. Entonces, ¿cómo convivir con este escenario? Para responder a esto, tomemos durante un momento de ejemplo a Amazon.

El gigante del comercio tiene un importante valor añadido que marca la diferencia y es, sencillamente, que pagas por resultados. Tú ofertas y una vez conseguida la venta, pagas. Esto que parece tan obvio es lo que ha motivado que sea el refugio de muchas marcas, productores, fabricantes y retail buscando un salvavidas. Es este el método que marcará la diferencia, sino en todos, en la gran mayoría de las empresas que ofrezcan servicios y en gran medida en otras que ofrezcan productos.

Y claro está, esto conlleva un cambio en el paradigma del comercio y las cuentas de resultados. Sectores como el marketing tendrán que afinar mucho más y buscar soluciones que permitan un porcentaje alto de resultados a priori. Otros como los servicios tecnológicos e informáticos tendrán que olvidarse de los proyectos de grandes sumas por adelantado e implantar métricas que monitoricen el uso de sus productos y los moneticen. Los clientes deben ver que somos un recurso para solucionar muchos de sus problemas, una herramienta que les da confianza, seguridad y es eficiente con lo que están dispuestos a pagar, sacando el mayor rendimiento de su apuesta por nosotros. Tenemos que hacerles ver que somos inversión y no gasto.

Este es el siguiente reto y no contamos con tiempo para dilatarlo por lo que debemos resetear y comenzar a construir desde cero si queremos salir de esto y afrontar el horizonte que se aproxima.

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